Celebración de la Vida Consagrada


El pasado sábado 14 de febrero en un ambiente de fraternidad, oración y reflexión, la Vicaría Episcopal Territorial de Cristo Sacerdote conmemoró la XXX Jornada de la Vida Consagrada. El encuentro se convirtió en un crisol de carismas al reunir a representantes de más de 35 comunidades religiosas y a un entusiasta grupo de 50 jóvenes provenientes de las parroquias de Nuestra Señora del Rosario de La Calera, Corpus Christi y San Fernando Rey.

Esta jornada no fue solo una invitación a las comunidades, sino un espacio de dialogo, aprendizaje y conocimiento. El objetivo principal se enfocó en la necesidad de intercambiar experiencias, afianzar decisiones y opciones de vida a partir de las vivencias diarias de los consagrados, su vida en comunidad y sus carismas; lo que permitió que jóvenes de las diferentes parroquias a partir del intercambio con los consagrados renovaran su respuesta al llamado que Jesús les hace constantemente.
La Jornada estuvo acompañada por Monseñor Edwin Raúl Vanegas Cuervo, quien a partir del texto de Lucas 9, 57-62, en donde se narra el encuentro de Jesús con tres personas que deseaban seguirle, estableciendo las exigencias radicales del discipulado: sacrificio personal, prioridad absoluta del Reino de Dios y compromiso sin mirar atrás, resaltó lo hermoso de las historias de vida de quienes han sentido el llamado de Jesús y como este cambio sus vidas; "Se trata de sentir el llamado permanente que Jesús nos hace para ser sus discípulos, enviados a dar testimonio de la fe y la propuesta esperanzadora del Reino de Dios", afirmo Mons Edwin.

La participación de la juventud fue uno de los puntos más destacados. Los 40 jóvenes de La Calera, Corpus Christi y San Fernando Rey aportaron una energía renovada al diálogo generacional. Para muchos de ellos, ver la diversidad de las comunidades presentes fue un testimonio vivo de que la entrega a Dios sigue siendo una opción vigente y transformadora en el mundo actual.

El encuentro permitió a los consagrados compartir sus experiencias de misión, mientras que los jóvenes pudieron explorar cómo la fe ilumina sus propias búsquedas personales y profesionales.

La jornada concluyó con un momento de oración, recordando que cada decisión tomada bajo la luz del Evangelio es un paso hacia la construcción de una sociedad más justa y esperanzadora, cimentada en los valores del Reino de Dios.
